sábado, 30 de octubre de 2010


Soy el bicho que da azco. Con mis patitas pequeñas y escurridisas, con mis ojos ausentes como los de un ciego.
A veces pienso en tu pie macabro acercàndose con precisiòn a mi.
Me pisan me pisan, resbalo asustado, por los techos por donde mi piel se esconda, por el alambrado de tu casa.
A veces me oìs en la oscuridad. Tus ojos como una pelota, miran a la nada. Por que claro, no sos gato.
Y a veces pienso, què seria ser vos, vièndome, asustado, ante un ser tan pequeño, tan fragil e indefenzo.
A veces pienso si mi horrible cajita puede ser mi arma.
A veces lo pienso, pero no me animo.

Estòmagos que dan acidez
plantillas que duelen
las premoniciones de un futuro que ya pasò
porque nunca llega, y no recordamos


Cada nota retumba como una gota en un balde revalzando
rojo, como el viento en el ocaso.

Siempre que busca aquella casa marchita
aquel coma latente
aquel paràsito de los àrboles
aquella gruya de papel que se ofende por no ser la ùnica.

Tantos papeles y tan pocos bosques
tanta fruta y tanto hambre
tantos pasos y tan pocas direcciones

Hoy me siento capaz de decirte que lo que està en tu boca no es saliva.
Y pensar que la derrochaste tanto.
Y pensar que no dijiste nada.
Tus guantes de piel se hunden en tu carne formando una capa impermeable a los deseos.
Maldita biblia, maldito legajo.

miércoles, 22 de septiembre de 2010



Lo que soñè ayer.

Rocìo vio a su abuela con unas flores hermosas en la cocina.
- Còmo hiciste abu, para que estèn tan lindas?- Preguntò
Y la abuela respondiò.
-Les pongo espejos abajo.
- Por què?- Pregunto
- Porque son muy narcisistas.

Rocìo pasò dias y noches preguntàndose lo que aquello querìa significar.
Encontrò dos florcitas en su biblioteca, que esperaban pacientes, a que Rocìo, haga algo.
Las tomò, una en cada mano.
La primera era un pimpollo de jazmin, chiquito y cerrado.
La segunda estaba cortada.
Rocìo las puso ensima de un espejo y las observò.

domingo, 22 de agosto de 2010


Ver o no ver, esa es la cuestiòn.
Malena se lo preguntaba cuando la pantalla se tornaba roja.
-A mi no me gustan las escenas violentas! - Decìa, mientras se tapaba los ojos con las manos dejando una pequeña rendija entre los dedos.
Ver o no ver, esa es la cuestiòn.
La cuestiòn misma es: ¿Està malena viendo la pelìcula?
Si, la està viendo, pero sus manos la aseguran, la protegen, la envuelven, y Malena ya no tiene miedo.
¿Y si fueran las manos de otro?

domingo, 8 de agosto de 2010



Me pusieron en una galeria, por mi cerebro pintoresco, pero para abrirlo hay que sacar pedazo a pedazo esas capas de cebolla, cada vez mas àcidas.
Asi me lo dijo mi psicòlga.
El corazòn de la cebolla, metida dentro de capas de àcido.
Protegièndome.
De todos.
De los que mas quiero atraer, me alejo
Por eso quieren que me vaya
que no moleste.
Si fuese un cerebro metido en un frasco, me sentiria mas a gusto de mostrar mi desnudes.

viernes, 23 de julio de 2010


Tres cucharaditas de cafè me pidiò, y sin azucar.
Sin embargo revolvia con emocion el cafè que bailaba en la taza a punto de escaparse.
-Nunca pensè que ibamos a lograr estar acà- me dijo mirando desde el departamento la plasoleta Uruguay con el torso de Artigas muy cerca de la torre Eiffel.
-A veces me siento mas uruguayo que argentino- me dijo sonriendo sin dejar de mirar la plasoleta.
-Yo tambièn, por què serà?- Me preguntè a mi misma.
El respondiò:
- no se, cualquier cosa menos Argentina.
Estuve a punto de refutar su comentario y pensè en que mi madre me habia impuesto su actitud nacionalista hipòcrita.
-No querès a la Argentina?- Le preguntè.
- Si la quiero, como uno quiere a sus padres.- Respondiò- Yo quiero a mis padres, pero tambièn los quiero lejos.
Pensè en lo que èl me habia dicho y lleguè a la conclusiòn de que no estaba equivocado. Que el en una simple oraciòn habia logrado explicar lo que yo nunca pude en mi vida.
- Volverìas algùn dia?- Me preguntò
- Si, pero no creo que volverìa a vivir ayà.
Ambos nos sentamos a ver la plaza uruguay.
El seguìa revolviendo el cafè con la cucharita haciendo un tintineo contra la porcelana.
Los dos nos sentimos uruguayos. Nuestros hermanos, hermanitos.
- Uruguay es nuestro hermano menor.- me dijo
Bajè la mirada a sus manos que temblaban y lo abracè.

jueves, 22 de julio de 2010


Nos descubrimos los dos mirando las olas pensando cada uno en sus problemas.
Yo tenia bien claro que èl en ese momento no estaba pensando en mi, y eso me molestaba, sin embargo yo tampoco pensaba en el sino que pensaba en mi.
Ambos, y al mismo tiempo, llegamos a la conclusiòn de nuestro egoismo absoluto y eso hizo que nos atrajeramos aùn màs.
Recuerdo que me dijo que yo le hacìa bien, y a su pesar, no le importaba hacerme bien, el era feliz conmigo.
Recuerdo asentir con la cabeza y responderle que a mi me pasaba lo mismo.
Esa noche mientras miraba su cara sin alma, sumergida en los delirios de su subconsiente pensè si eso era amor, y todabìa no lo se.